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Conoce
las reglas fundamentales y que debes tener en cuenta
antes de elegir cualquier vino.
1. Armonía
Se busca que los sabores del vino y de la comida
armonicen entre sí y se puedan sentir y disfrutar tanto
las notas características del vino como los sabores del
plato. Ninguno de los dos debe predominar al otro.
2. Sabor y
consistencia
Una buena combinación debe equilibrar dos elementos: los
sabores fuertes y la consistencia del vino y la comida.
3.
Contraste y similitud
Los sabores similares se acentúan y se refuerzan. En
cambio, al buscar sabores opuestos cada sabor juega su
propio rol creando nuevos sabores.
4.
Conozcan los 4 sabores principales
Es importante saber que el sabor se divide en cuatro
elementos esenciales: ácido, amargo, dulce y salado. El
vino tiene estos cuatro elementos:
• Acidez: se
percibe en los costados de la lengua y es muy fácil de
identificar. Si un vino presenta sabor ácido, acentuará
ese gusto de alimentos como el tomate, el limón y otros.
Por otra parte, disminuye la sensación oleosa de
preparaciones con crema o queso. En general un vino con
buena acidez resalta los sabores de las comidas.
• Dulzor: El
sabor dulce es el primero que se percibe y llega directo
a la punta de la lengua. Todos los vinos tienen algún
grado de dulzor, por el azúcar que esta en la uva.
Mientras menos sabor dulce tenga un vino es más seco.
Los vinos que tienen más dulzor son los blancos. Estos
vinos por lo general moderan comidas con muchas
especias. También complementan platos agridulces. Por
contraste, se llevan bien con ingredientes salados.
• Salado: Se
percibe en la parte central y media de la lengua. Está
presente en el vino, pero es casi no se nota.
• Amargo: Se
siente al interior de lengua, casi al final. El vino
tinto, especialmente, presenta esta característica.
Estos elementos se llevan bien con los sabores fuertes
de la carne asada o los sabores ahumados.
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5. Conozcan los sabores y aromas de las cepas
Los distintos
sabores y aromas de cada vino dependen de la variedad de
uva con la que se creó.
• Sauvignon
Blanc
Cepa blanca de
cuerpo ligero y aromas intensos a cítricos y a hierbas,
especialmente a pasto fresco. En algunos se pueden
percibir notas a espárragos, especias, frutas
tropicales, manzana, humo, flores, lima, limón, miel,
notas minerales. Presenta un buen nivel de acidez.
Fermentado y envejecido en roble, adquiere un tono
tostado de color de nuez.
• Chardonnay
Sus aromas
típicos son las frutas tropicales como la piña, el
plátano y la papaya/lechoza, además del durazno. Produce
vinos de buen cuerpo, lo cual permite un envejecimiento
en barricas de roble: en este caso, el vino desarrolla
aromas a miel, a cera de abeja, a mantequilla y
vainilla. Presenta una buena acidez.
• Cabernet
Sauvignon
Es la cepa con
más presencia de taninos, las sustancias que le entregan
cuerpo y color al vino. Los taninos también le dan
cierta astringencia, que varía según la forma de
vinificación y de guarda. Sus sabores varían desde
confitados de los climas más cálidos a notas de hierbas
propias de lugares más fríos. Entre sus principales
aromas se encuentran guinda, cereza, ciruela, chocolate
negro, tabaco, menta, caramelo, pimienta, café y humo.
• Merlot
Esta cepa
tinta presenta menos intensidad de color que el Cabernet
Sauvignon, así como menor presencia de taninos. Entrega
aromas a casis, confitura de bayas rojas y violeta. En
su sabor se pueden apreciar notas a ciruelas, guindas,
rosas, pimienta negra, tabaco, vainilla, ceniza, té, y
canela, entre otras.
• Carménère
Chile es el
único lugar del mundo que produce Carménère, ya que esa
cepa fue extinguida en Europa por una plaga a principios
del siglo XIX. Es parecida al Merlot, pero con taninos
algo más rústicos. Presenta aromas a especias, como
pimienta negra y berries (como mora), vainilla, tabaco y
cacao.
• Pinot Noir
Esta cepa de
carga tánica baja da vinos de color delgado y de cuerpo
medio-bajo. Sus aromas son muy finos, como la violeta y
la rosa, generalmente asociados a frutas rojas. Su
astringencia baja puede dar la impresión de un vino más
ácido que los otros.
• Malbec
Cepa
representativa del viñedo argentino, entrega vinos con
buen cuerpo, concentrados y elegantes, con una alta
presencia de taninos que lo hacen favorable para la
guarda. Sus sabores predominantes son la cereza,
ciruela, té, tostado, cuero y tabaco.
• Syrah
Esta cepa da
resultados muy distintos según su lugar de plantación;
puede dar vinos muy gruesos como vinos de cuerpo medio.
Generalmente ofrece aromas a ciruelas, zarzamora y
chocolate y perfumes silvestres. |